Exploradores Argentinos de Don Bosco
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Los Exploradores de Don Bosco fueron fundados en Argentina por los padres salesianos italianos José Vespignani y Lorenzo Massa, por allá en 1915, y aunque el movimiento como tal no llegó a otros países a la manera de Exploradores de Don Bosco, sí ha sido la principal inspiración de los llamados grupos scouts salesianos potenciados por lo general en la Pastoral Juvenil Salesiana de los diferentes países y regiones.
Durante la primera década del siglo XX, los salesianos tenían en Argentina un gran movimiento juvenil y educativo del cual saldrían personajes de la altura de Ceferino Namuncurá y Artémides Zatti. Mientras tanto, el avance del Escultismo de Baden-Powell enfrentaría sus propias dificultades que el genio del fundador iría enfrentando una a una. Entre estas la presencia del Escultismo inicial en los países católicos, en una época conservadora de la Iglesia y presionada por el laicismo y los nacionalismos, haría que se viera con sospecha el ingreso de los Scouts de B.P. desde un país que, como el Reino Unido, estaba en la órbita de la Iglesia Anglicana.
Los salesianos conocieron ese Escultismo inicial de Baden-Powell y le dieron el valor que se merecía como una propuesta educativa específica para los muchachos que se integraba perfectamente dentro del Oratorio Salesiano. De la misma manera, en el Oratorio de Valdocco ya se habían vivido experiencias organizativas que se podían amoldar perfectamente al Sistema de Patrullas. El padre José Vespignani, uno de los primeros superiores salesianos en Argentina y con el padre Lorenzo Massa, idearon una adaptación del Escultismo a la espiritualidad salesiana y crearon el Batallón No. 1.
Don Bosco, en su afán por salvar a la niñéz pobre y abandonada, utilizó admirablemente numerosos medios: "La Sociedad de la Alegría" (fruto de la paz con Dios) con sus excursiones, gimnasia, cantos, banda de muúsica, teatro, paseos de exploración, manifestaciones religiosas y patrióticas. "Las Escuadras de Oratotio de Valdocco" con sus tambores, clarines y violín desfilando por las calles para "atraer al elemento callejero para oir Misa. Y otros como "Le Passeggiate di Don Bosco", "Bersagliere", "Las Escuadras de Blossio", " Riparti" o batallones en España e Italia. Salían a caminar, cantaban, tenían "cuadros dramáticos" que representaban "obritas de teatro"; había catecismo al aire libre; compartían las Misas de los pueblos por donde pasaban; se daba testimonio delante de otros jóvenes; las salidas que hicieron como enfermeros cuando fue el cólera en la ciudad de Turín, etc. Todo esto es una intuición pedagógica poco común: hay una educación del tiempo libre con contenidos morales y religiosos; una educación física y artística; hay asociacionismo; hay una grandiosa metodología y estilo de trabajo apostólico; todo esto dio por resultado el Oratorio Festivo, lugar donde existe la teoría y la práctica de la vida cristiana.

